XXII Maratón Lala

El sábado arribé muy tempranito a Torreón según yo me iba a hospedar con un amigo que tiene parientes en esa ciudad, pero cuando le pedí a los taxis que me llevaran todos dijeron que no, que hasta que hubiera claridad, aún no salía el sol. Entre que sí y no, me decidí a irme al hotel, ya que si los taxistas tanto le temen a ir a la zona como que no me sentía muy tranquilo. En fin me registré en el hotel, fui a desayunar, me fui por mi paquete tempranito y regresé al hotel, me quedé dormido y desperté justo para ir a la cena de carbohidratos, después de eso de nuevo al hotel y preparar mis cosas para levantarme muy tempranito. Mi intención era dormirme a más tardar a las 10:00 para poder levantarme sin pesadez, pero para mi suerte en la habitación contigua se hospedó una pareja de tortolitos que le dieron rienda suelta a la “privacidad” que suelen otorgar las habitaciones de hotel. Como sea, entre ruidos, quejidos y raspones a la pared, se calmaron pasando las 12:00 de la noche. Me levanté a las 4 para mi ritual de preparación, desayunar una sopa, un trozo de fruta y un traguito de café. Salí hacia la zona de salida, estaba algo fresco, que aunque en el radio mencionaban que estábamos a 16°C, el viento hacía que la sensación de temperatura fuera más baja. En el área de salida pude encontrarme con un amigo de mi pueblo al cual le había platicado del maratón y que en su momento me dijo que algún día lo correría, pero que quizá el 2010 se le hacía muy pronto, y sin embargo ahí estaba preparado (supuse) un poco más que yo.
Dieron el disparo de salido de las chicas Elite, 15 minutos después hacían lo mismo con el resto. Mi amigo y yo nos fuimos al mismo paso durante los primeros 5 kilómetros, al llegar al abastecimiento de ese kilómetro me detuve a caminar un poco, pues recordé que mi condición no andaba para correr a tope los 42.195 km, así que pensé hacerle al estilo Galloway… correr y caminar, y en el km 5 estaba a muy buen tiempo de tomarlo en serio. Así que corría 14 minutos y caminaba rápido 1 minuto… así me fui y digamos que bastante descansado, cubriendo 5 km en 30 minutos como relojito… llegando al km 24 empecé a sentir los piquetes en los gemelos… ¡Mala señal!… en menos de 10 zancadas me dio el calambre en el gemelo derecho… ¡Fue horrible!… quise estirar, pero era tan fuerte que no podía controlar la pierna… hasta que bajó lo suficiente para caminar un poco… al llegar al 25 ya me sentía mejor, retomé el trote y al medio kilómetro me vuelve a dar… otra vez a caminar… en el 26 retomé trote y a medio km de nuevo el calambre y más intenso… para no hacerlo muy largo; me dieron en total 6 calambre en el gemelo derecho bastante intensos, en uno hasta el suelo ví de cerca… finalmente y siendo precavido tuve que desistir de aventarme la ruta completa y en el km. 30 me salí… caminé una cuadra y aparecí en el km 41. Caminé el resto de la ruta y los últimos 195 metros me los chuté a galope… resultado: Calambre al cruzar la meta… Tomé un taxi al hotel, un buen baño, a entregar la habitación, una buena comida y el resto de la tarde me la tomé libre… es decir, dejé mis maletas encargadas en el hotel, me fui al cine, di unas vueltas por el centro comercial, visité una librería y me puse a leer, más tarde me fui a tomar un café y cuando menos acordé era hora de tomar camino a la central, pues mi camión salía a las 9:45 de la noche, esta vez tomé un asiento estratégico, a medio pasillo y retirado de la pantalla de tv. Así que una vez arriba me quedé tan dormido, que solo me desperté cuando anunciaron que llegábamos a Aguascalientes, ahí hice escala para esperar el otro autobús que me llevaría a mi ciudad, llegué por fin a las 7:00 de la mañana el Lunes, apenas con unos cuantos minutos para desayunar, un regaderazo, llevé a mi hija a la escuela y me fui directo al trabajo… A final de cuentas el maratón no fueron los 42 km, sino el regreso en conjunto con el día de trabajo que no estuvo tan Light como otros Lunes… Creo que me convino no haberme molido en los 42 km, pues si que me iba a hacer falta energía para el inicio de semana… tanto que ni tiempo tuve de acordarme de los dolores post-carrera y ni señas me quedaron de los dichosos calambres… Ahora estoy tranquilo por el momento, hoy salí a trotar 20 minutos y me he sentido muy bien, espero continuar así.

Siguiente objetivo: Medio Maratón León-Comanja Julio 2010…

Felices kilómetros

El deseo de abandonar

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El viernes por la mañana hice mi última tirada, la idea era correr al menos 1 hora a paso tranquilo, a 5:30 el Km.  Sin embargo a los 20 minutos había tenido que parar pues realmente me sentía mal.   Presentaba una opresión abdominal y finalmente tuve que ir al baño.

Supuse que como la mayor parte de las veces, ahí quedaría todo, ya que gozo de un sistema digestivo bastante resistente y de rápida recuperación, como todo el Viernes ya no hubo ninguna incomodidad, me declaré listo para el Domingo presentarme al Medio Maratón León-Comanja.

Pero el Sábado a medio día me empezó un leve dolor de cabeza y algo de fiebre, sentía el cuerpo un poco adolorido, así que supuse que sería algún resfriado… por lo que un poco de descanso por la tarde-noche y quedaría listo para el Domingo.  Así lo hice, por la noche del sábado me sentía bastante bien.

El domingo salí a las 6:00 a.m. rumbo a León Guanajuato, ya que la salida estaba programada a las 8:00 a.m., llegué todavía con 40 minutos suficiente para calentar un poco y salir al paso que tenía programado.  Los primeros 15 kilómetros salieron según lo que estaba previsto, llevaba un paso de 5’00” el Km, pero a partir de ese kilómetro empieza la mayor cuesta del recorrido, la cual se prolonga por algo más de 3 Km, en ese punto bajé el ritmo y empecé a sentirme completamente mal… volví a sentir la opresión del abdomen y un dolor de cabeza fuerte, seguía caminando pues como a 400 metros cuesta arriba vi que había un puesto de hidratación, no había caminado ni 100 metros cuando empecé con mareos, a los otros 100 metros solo veía luces, ya no reconocía el camino y las persona que pasaban solo eran manchas con movimientos, como pude caminé dando tumbos y guiado solo por el sonido hasta el puesto de agua, escuché la voz de la muchacha que estaba ahí que me ofreció agua y unos dulces, yo ya no veía absolutamente nada, así que extendí mi mano con la palma hacia arriba y pedí que me diera el agua y el dulce, dí un par de pasos y alcancé a sentir que había algo de sombra en el camino, así que me recosté, me puse en posición fetal para poder tomar el agua y meterme el dulce a la boca, creo que estuve así al menos 18 minutos, lo extraño es que ninguno de los corredores preguntó si estaba bien, ni los mismos del puesto me preguntaron nada… simplemente estaba ahí solo, tirado, desorientado y con la frustración de haber dejado el ir el tiempo que tenía previsto, pero más que nada decepcionado de que en 18 minutos nadie estuvo ahí para ofrecerme apoyo, ¿y si hubiera sido un paro cardíaco?… Me llegó a la mente la idea de abandonar… ¿Esperaré las cuatrimotos para que me lleven a la meta?… ¿Les haré señas a los del puesto para que pidan a los paramédicos?… Por mi mente tenía fija la idea de abandonar, -Vamos ¿que tiene?, sería la primera vez y además está justificado, no me siento bien, algo anda mal-, me dije -Mejor intento en Septiembre bajarle tiempo en el Maratón, por hoy ya di todo lo que pude-, así pensando abrí los ojos, y ya podía ver con claridad, me senté lentamente y vi que a unos metros a mi lado estaba la chica que me había dado el agua y los dulces, estaba ocupada atendiendo a todos los corredores que pasaban solicitando agua y dulces… estaba ella sola, veía el rostro de los corredores (la mayoría en ese punto eran caminantes, ya que la pendiente no permitía a muchos mantener un paso aunque fuera de trote) en la mayoría se dibujaba una mueca de dolor y sufrimiento, creo que la mayoría iba tan absorto en mitigar internamente la agonía que se siente al ir por esas cuestas, me levanté sin pensarlo demasiado e instintivamente empecé a caminar uniéndome a la fila de personas que subían por el sendero. Llevaba unos 500 metros cuando venía descendiendo un tipo en una cuatrimoto preguntando -“¿Alguien sabe donde hay un señor desmayado?”-, los que iban adelante de mí le contestaron -“Si creo que vimos uno allá cerca donde está el agua”-, cuando pasó por un lado mío le grité -“Vaya por todo la ruta, a lo mejor no es el único”-, alcance a escuchar de los que venían más atrás que le comentaron -“Si allá estaba uno caído pero ya se levantó”-…

Caminé completamente el resto de kilómetros que eran de subida, los mareos y el dolor de cabeza había mitigado, así que al llegar a la zona donde terminaban las cuestas empecé a trotar… así continué hasta llegar a la meta… Nada más llegando me puse a consumirme lo que venía en el paquete del recuperación, las galletas, un plátano, una bebida isotónica… y listo, a emprender el viaje de regreso.

Por la tarde fui al medico pues no era normal ya con 3 días en malas condiciones… el diagnóstico fue una salmonelosis, ya estoy en tratamiento y en esta semana debo quedar como nuevo, aunque hoy aún me queda algo de dolor de cabeza.

Bueno, como datos adicionales de la carrera, este año fue una carrera “seca”… los caminos polvorientos sin el lodo que era característico de año con año, los ríos que había que cruzar no eran más que simples charcos… creo que ya dí mi opinión de la asistencia hacia los “caídos en combate”, en algunas zonas se acabó el agua, algunos rezagados hicieron milagros para no deshidratarse, ya que también estaba el sol pegando bastante fuerte.

Mi tiempo 2h29m38s, mi tiempo del año pasado fue de 2h25m… bueno el próximo año lo intentaré nuevamente.

Felices kilómetros.

XXI Maratón Lala

Después de haber descansado de más el sábado, ya que en el viaje no pude dormir mucho, y aprovechando que no me acompañó mi familia, me la pasé durmiendo casi toda la tarde, por lo que en la noche fue difícil cerrar los ojos, terminé por dormirme hasta las 2:00 hrs. del Domingo, desperté a las 4:00 a.m. para prepararme una taza de pasta instantánea, me comí un paquete de galletas y un plátano, unos sorbos de bebida isotónica y listo para la ducha express. Me puse mi ropa deportiva y salí del hotel para tomar el autobús que partía a las 5:00 a.m. hacia la zona de salida que estaba en Gomez Palacio. Recién salí del hotel notaba el clima bastante fresco, calculé que unos 8 grados centígrados, al llegar a la salida, le pensé algo mas de media hora para despojarme de mi pantalón y chamarra, se había soltado un vientecillo helado, cuando faltaban 30 minutos para la salida me quite el ropaje extra y lo entregué en el guardaropa, inmediatamente me escabulli para buscar un grupo de corredores que estuvieran compactados para usarlos como escudo y no perder calor… Jajaja, creo que la mayoría buscaba lo mismo, solo algunos mantenían su temperatura rodando suave.
La salida de las mujeres Elite fue a las 6:40 a.m. de inmediato nos compactamos más para acomodarnos en la línea de salida, y en punto de las 7:00 el disparo de arranque, 4000 corredores cumpliendo con la tarea de ganarle a la distancia, algunos con mucha prisa tomando las primeras posiciones, los más conservadores buscando no malgastar sus reservas.
En mi caso, ni una cosa ni la otra, simplemente me dejé llevar por la multitud, ni siquiera me puse los audífonos del Ipod, ya le tomé el gusto de ir atento a mi alrededor, nunca falta el comentario cómico de algún corredor, además es fácil establecer contacto con los voluntarios y decir gracias en el tono y volumen correcto.
En los primeros 5 km. salí a mi paso previsto, 6 min/km, pero al llegar al km 15 noté que le estaba dando mas caña al asunto, así que volví a bajar el ritmo y mantenerlo la mayor parte de la ruta. En ese tramo entrábamos en Cd. Lerdo, que nos recibía con bandas musicales muy típicas de la región, no faltaba el momento en que tomara el paso a ritmo de “pasito duranguense”. Los puestos de hidratación siempre estuvieron excelentes, tanto que me estaba pasando de agua, pues cada 6 km tenía que hacer escala técnica, en ocasiones en los sanitarios colocados para el evento y otras en los sanitarios comunitarios (detrás de un auto, en algún baldío, en alguna pared aislada o donde el pudor del momento me dejara). Pase la marca del km 30, me sentía con las piernas cansadas, sin embargo, no desistí por mantenerme trotando, así cayeron las marcas de 31, 32, 33, 34, para el 35 me llegaba el deseo de parar, pero no caí en la tentación, al menos hasta ese momento, llegando al km 37, no pude mas y me puse a caminar 2 minutos, pero algo dentro de mi me gritaba que no parara, la meta estaba cerca, así que empece a retomar el ritmo a 8 min/km, y no se de donde salió la fuerza que me empezó a llegar como ráfagas, de tal manera que subía de ritmo y luego volvía a recuperar, logrando así un promedio de 7 min/km, los últimos 4 km. Al ver el arco de la meta, me llegaba la imagen de mi hija, orgullosa de su papá, así me dije -voy a cerrar con fuerza como quisiera mi hija-, apreté los dientes, di un salto y recorrí los últimos 195 metros a velocidad de entreno en las series (eso creí, pero no garantizo que fuera la velocidad real).
El cierre fue lo mejor, el tiempo chip quedó en 4:30:18, 18 minutos menos que el año pasado para la misma ruta, y 8 minutos menos de la mejor marca en maratón.
La idea no era hacer marca, pero dadas las sensaciones solo me limité a disfrutar la carrera y así salió.
Estiré un poco, tomé un taxi hacia el hotel, me tomé una buena ducha, entregué la habitación y bajé a comer, y vaya que si comí. Terminando me fuí a un centro comercial (Cuatro Caminos) y me metí a un cinema a ver una película (The Spirit), de la cual no vale un quinto lo que me cobraron, quizá a alguien le guste pero aunque me han gustado algunas películas de cómics adaptadas a la pantalla grande ésta en especial no me gustó en lo más minimo, tal vez lo mas rescatable fue ver a Eva Mendez en una escena muy llamativa. En fin, me pasé buena parte de la tarde en el centro comercial, ya que el autobús de regreso estaba a las 21:45, así que me quedaba mucho tiempo libre. Cuando estuve en el autobús me dispuse a descansar, pero fue en balde, a un lado me tocó un individuo que roncaba con amplificadores incluídos, además el aire acondicionado lo pusieron como si transportaran pingüinos, total que llegué a casa a las 7:00 a.m. del Lunes, dormí unas 2 horas y me dispuse a disfrutar de mi familia, pues me tome el día a cuenta de vacaciones en el trabajo, así que a jugar con mi hija, llevarla a los juegos infantiles y llevar a mi esposa de compras (hombre, que el permiso para ir a la competencia solito tenía una cláusula con letras pequeñas, y ahora había que saldar el trato).
El Martes salí a trotar 10 minutos, aún con la sensación de piernas duras, hoy han salido 20 minutos de rodaje, un poquito más suelto, mañana voy por 30 minutos y el Domingo por un rodaje suave de 1:15 hrs esto para asimilar la carga hecha y preparando los 50 km por correr el próximo 5 de Abril, ¡¡¡Y ahí voy otra vez!!!, como dice mi esposa ahora ya con un tono entre burla-gusto-resignación, lo bueno es que a esa prueba si me acompañarán, son muchos kilómetros en los cuales los últimos 15 necesito de su apoyo.

Felices kilómetros…

Anécdotas del X Maratón del Pacífico.

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El sábado salimos muy temprano rumbo a Mazatlán, según mis cálculos haría 8 horas y media manejando hasta destino.

 

Tremendo susto nos llevamos cuando después de 6 horas de conducir y debido a que no había dormido lo suficiente, sin poderlo resistir se me cerraron los ojos un par de segundos y ahí vino el desastre, perdí el control del automóvil… la llantas del lado del copiloto rodaron fuera de la cinta, hice un movimiento para retornar al asfalto, pero la maniobra hizo que girara 180° y inevitablemente salimos volando por el otro carril hacia el campo. Iba a 110 Km./h, por lo que salimos unos 60 metros fuera del camino, levantando hierba, lodo, ranitas y saltamontes que posaban sobre la zona, hasta que una roca de al menos unos 40 cm. de altura nos detuvo entre la hierba y el piso pantanoso.

 

 Ufff… un respiro profundo y a revisar si mi hija y esposa estaban bien.  Afortunadamente ni un rasguño o golpe, yo también estaba bien, así que salí del auto para revisar en que estado había quedado y lo más importante ver donde habíamos quedado.

 

 Revisando con detenimiento, el auto se veía bien, encendió pero no pude sacarlo ya que estaba atascado entre hierbas y lodo.

 

Quise usar el móvil para solicitar apoyo de la aseguradora y ver si me podían enviar una grúa, pero estaba muerto, ni una marca de señal.

 

 Caminé hacia la carretera y pedí que se detuviera la primer camioneta que pasó, para mi suerte era una 4×4, con lo que no tuvo problemas en meterse y con ayuda de una cadena nos pudo sacar.  Para mayor fortuna el tipo de la camioneta era mecánico, por lo que hizo una evaluación del auto y lo único que tenía era el golpe en el costado del auto y el rin frontal roto, así que a sacar la llanta de refacción y listo, pude verificar en un corto tiempo que el auto estaba totalmente intacto…  Dios!!! Increíble, a esa velocidad y la manera en que salimos, haber salidos ilesos y el auto solo con un “golpecito”… o la suerte del mundo nos acompañó o sin dudas el de “allá arriba” nos facilitó todas las condiciones para que no ocurriera nada lamentable.  Sinceramente creo que la segunda.

 

 Como sea emprendimos nuevamente el camino, ahora con los ojos bien abiertos, despacio y bien atento en las condiciones del auto,  llegamos finalmente a destino. Nos registramos en el hotel y fui por mi paquete de corredor, eso sí, como fui uno de los primero 1500 participantes en inscribirse por internet recibí el trato de corredor VIP, es decir zona aislada para recoger el paquete, con zona para descanso y masaje por si lo requería y un refrigerio.

 

 El resto de la tarde fue para distraernos, primero a comer, un rato a la alberca y por la noche de paseo por la ciudad y cenar tranquilos, luego vino el festival de luces, con pirotécnica imitando las que se dan en Disney World, bastante bien para contrastar una noche oscura a lo largo de la playa con rayos laser y luces antiaéreas.

 

 Domingo 4:00 hrs. suena el despertador y me levanto para comer una sopa de pasta instantánea y un plátano, me tomo una ducha y al terminar un sorbo de bebida isotónica, la mañana está fresca, calculo que amaneció entre los 14 y 15°C.  Me visto y salgo hacia la salida que está a 1 Km. del hotel.  Al llegar me quito la chamarra y veo que hay un acceso para corredores VIP, así que dejo mis cosas en el guardarropa y sin perder tiempo ingreso a la zona y me acomodo entre el grupo de personas que ya estaban adentro, de esta manera logré mantenerme calientito hasta la hora de salida.

 

 6:30 hrs. dan la salida y vamos unos cuantos miles corriendo a paso conservador muy por detrás de los corredores elite, que a los pocos segundos habían dejado metros de por medio con el resto de los mortales.  Los primero 5 kilómetros todo es alegría y se oyen las bromas y las historias que suelen cruzar entre los corredores que se conocen y otros más que te meten a la plática aunque no te conozcan pero es parte de la camadería que se vive en este tipo de convivio inicial.

 

 El kilómetro 10 lo pasé exactamente en 1 hora, un poco exigido para lo que tenía planeado, pero me sentí cómodo así que decidí mejor llevarme por las sensaciones y dejar de ver el reloj.

 

 Por el kilómetro 12, estaba el retorno para los que van por medio maratón, piden que los que van por el maratón se vayan por la derecha, así que me voy por donde me indican, y en esta parte es traumática… ves a todos dando la vuelta y prácticamente te quedas solo, 2 tipos a unos 500 mts por delante que van por el maratón, después de un rato de tomar esa ruta volteo y llego a ver a otro tipo que se une a los pocos que nos animamos por la distancia completa,  a partir de ahí empieza a disminuir la cantidad de gente que apoya con sus porras y palabras de aliento, eso sí, los pocos que se ven en el trayecto se nota que lo hacen de corazón.

 

 Cabe decir que la organización está bien en cuanto a hidratación, pero lo que es el servicio médico deja mucho que desear, pude ver en el trayecto a varios corredores que se acalambraron y nadie sabía siquiera como dar un masaje para relajar la zona adolorida, triste, pero tampoco hubo apoyo con vaselina para los que empezábamos a rozarnos a partir del kilómetro 22.  Estoy muy agradecido con una jovencita que estaba entre el publico que fue por un tarro de vaselina y empezó a ofrecer a los corredores, tomé un poco y me unté las tetillas que ya empezaba con la sensación de roce.

 

 En el kilómetro 30 pasaba por el hotel donde estábamos hospedados, ya me esperaban mi esposa e hija, me tomaron la foto de rigor y me alentaban a seguir, volvería a pasar por ahí en busca del kilómetro 40 así que les dije que en 1 hora y 15 minutos pasaba nuevamente, continúe y sin percatarme llevaba 32 kilómetros y no me había detenido ni para hidratarme, cuando en los otros maratones a partir del Km. 25 tomaba agua e isotónica caminando para luego retomar la carrera, así que me reté a no detenerme hasta que estuviera agotado.  Así mantuve hasta llegar al kilómetro 37, donde ya de regreso por la misma avenida me tocó una lave cuesta que aunque quise subirla corriendo, los músculos me dijeron que la caminara, así fue que me tomé 2 minutos para recuperarme.  Emprendí nuevamente el ritmo, pasé por el Km. 40 donde me esperaban nuevamente mis 2 niñas… y no me detuve hasta llegar a la meta.  Tiempo de chip final 4 horas 38 minutos 24 segundo.  Mi mejor marca hasta ahora.  Terminé con muy buenas sensaciones y la recuperación ha sido magnífica, hoy es el segundo día y no hay dolores más allá de los que dejan una tirada larga de los domingos. 

 

 No sé si regrese a correr a Mazatlán, pero lo que sí sé es que tengo que mantener la condición para correr el maratón del 1 de Marzo del 2009, quedan menos de 90 días y la idea es correrlo a paso de entreno porque el reto será el ultramaratón de 50 Km. el 5 de abril…

 

 Hay de locos a locos… hay quienes terminan un maratón y piensan en el otro, pero ya pasé por eso, ahora pienso antes de un maratón cual es el siguiente y un poquito más allá… “Hacia el infinito y más allá…” (Buzz Light Year en Toy Story).

 

 Felices kilómetros…

¿Quiero probar los 50 km?

No me había percatado que llevo casi 2 semanas sin actualizar el sitio.

He estado con trabajo hasta el cuello y estoy llegando bastante tarde a casa, aunque saliendo demasiado temprano a correr.

 Como había comentado me llamaba la atención las distancias por arriba del maratón, por lo que revisando en internet y algunas revistas me enteré que el 6 de Abril se realizaría una carrera de 50 km. en la ciudad de Guadalajara Jalisco. Así que quise asistir al evento y checar como está la logística, como es el terreno, los avituallamientos, el ambiente entre los corredores, en fin, todo lo que conlleva una prueba de esta índole.

 El Sábado 5 convencí a mi esposa e hija para pasar n fin de semana en Guadalajara, salimos a mediodía, en 2 horas llegamos y me dirigí a la expo-deportiva del evento, esta consistía en 5 pequeñas carpas de los patrocinadores y 2 más para lo que era la inscripción  y entrega de paquetes.

 Estando ahí escuche que algunos que se estaban inscribiendo hacían planes de correr solo 25 km, otros que correría los 30 km  y otros comentaban que intentaría terminarlo porque llevaban todo el año preparándolo, así también escuché que aunque que no se complete los 50 km, el refrigerio recibido es muy bueno, también me enteré que la carrera consistía en 10 vueltas a un circuito de 5 km, por lo que cada vuelta se otorgaba una pulsera de color, por lo que se deberían conseguir 10 pulseras para completar los 50 Km. Entre todos los comentarios que estaba escuchando me animé a inscribirme, a fin de cuentas el domingo tenía planeada una tirada de 25 km, además a mi hija le gustó la pulsera rosa que entregarían en el Km 15, así que no me costaba nada conseguírsela. La inscripción fue muy rápida, de hecho el cupo era para 600 participantes, el paquete consistía en el chip, el dorsal y una gorra de ultradistacia, de esas que te protegen el cuello del sol.

 Al terminar la inscripción nos dirigimos a un centro comercial a comer y pasar la tarde de paseo, ya por la noche llegamos al hotel a descansar, puesto que había que madrugar ya que el 6 de Abril también coincidía el cambio de horario de verano.

 El domingo nos levantamos a las 5:00 a.m. ya casi por rutina desayuné un par de piezas de pan tostado y un plátano, preparamos las maletas y salimos a las 6:00 a.m. rumbo al parque metropolitano de Guadalajara, ya que la carrera daba la salida a las 7:00 a.m. Calenté muy poco, casi nada, un par de saltos y algunos estiramientos, la salida se retrasó 15 minutos por los corredores despistados que no tomaron el cuenta el cambio de horario.

Y allá vamos, los primeros 700 mts de asfalto, con una cuesta ligera que llegaba a sentirse en la piernas que aún no entraban en calor, y luego venían casi 3 km de terreno “al natural”, es decir tierra, en parte mojada con lodo no muy profundo, otra con tierra suelta, algunas piedras, subidas y bajadas, y antes de completar la vuelta nuevamente entrábamos en terreno asfaltado hasta la meta. Cuando iba por mi tercer vuelta al haber cubierto 10 km vi a un lado a mi esposa e hija, solo les alcancé a gritar “Esto no está tan llano como la otras!!!!”, desde la primera vuelta me había dado cuenta que completar las 10 vueltas no era nada sencillo por los desniveles y el tipo de ruta.

En las siguientes vueltas aflojé el paso porque sentía un calor concentrado en el bíceps femoral derecho, como si fuera a darme un calambre (cosa que supuse, ya que nunca me han dado calambres).  Cuando completé la quinta vuelta (la marca de los 25 km), mi esposa me alcanzó a gritarme que iba a llevar a mi hija a los juegos que están instalados en el parque y regresaban en media hora, entonces decidí dar otra vuelta, a fin y al cabo aún no me sentía agotado, completé los 30 km y al llegar a la meta alcancé a ver a la distancia que aún seguían en los juegos, así que dije que otra más, total 35 km no pasa nada y me sentía entero.  Al terminar los 35 km, mi esposa e hija habían regresado y me preguntaron que si ya había terminado las 10 vueltas, alcancé a gritarles “No, pero voy a darme otra vuelta”, ahí los organizadores empezaron a entregar geles energéticos, los cuales por primera vez los probé y recordé lo que tantas veces he leído en los blogs que frecuento, así que lo tomé en pequeñas proporciones diluyéndolo con agua. Esto me dio un pequeño levantón, por lo que alcancé a cubrír los 40 km.  A estas alturas ya empecé a hacer cuentas, ya me había pasado 15 km de mi objetivo de carrera y me faltaban 10 km para completar la carrera, iba haciendo inventario del estado físico: 

 Intensidad de calor: Fuerte pero tolerable con la hidratación adecuada.

Cabeza: Funcionando (eso pensé, por ende sigue funcionando aunque sea mal.)

Cuello: Cansado, sensación igual al que llevo en las tiradas de 30 km.

Hombros: Normales.

Brazos y manos: Normales, sin entumecimientos no tensos.

Pulmones:  Respiración normal, el aire es limpio y se antoja seguir respirándolo.

Cintura: Normal, no hay cansancio en la zona lumbar ni en las articulaciones.

Muslos: Normales, aún con fuerza suficiente para exigirles y seguir corriendo.

Rodillas: Crujiendo normalmente pero sin dolor, es decir aún en buen estado.

Gemelos: Algo cargados pero con fuerza para un par de horas más.

Tobillos: Cansados pero fuertes.

Pies: Ahhhhhhh!!!! Como duelen!!!!, pero sólo la bola del pie.

 

Resultado del análisis:  Puedo completar los 50 km, siempre y cuando sea capaz de soportar el dolor en los pies.

Haciendo memoria, en mis dos maratones ese ha sido mi mayor problema y no ha pasado a más, así que porque no intentarlo.  Como pude me decidí a terminar la dos vueltas faltantes, – No importa que llegue al final, el objetivo ahora es terminar-.

 

Pues fueron los 10 km más duros en mi vida, los he sufrido como nunca, he visto gente rendirse a medio camino, casi la mitad de los que empezaron ya habían desertado, y yo seguía aún en pie. Me tocó caminar, me tocó alentar a dos que tres y recibí los ánimos de muchos más. En la última vuelta hice uso de mis recursos para terminar corriendo aún a pesar del cansancio en mi pies, y en esta ocasión tuve oportunidad de entrar de la mano de mi hija que me dio más fuerzas al ver lo feliz que iba cruzando la meta con su papá que se había convertido en un ultra-héroe.  Espero que suban alguna foto mía para poder colgarla también en este sitio.

 

No fui el último, y quedé en el lugar 152 general, el número 19 de mi categoría, con un tiempo de 6 horas 13 minutos.

 

Al terminar nos dieron lo que fue todo un banquete, con comida a manos llenas, sin restricciones por corredor.  De ahí pasé por el área de masajes, supongo que fue lo mejor que pude haber hecho, porque hoy he amanecido sin mayores problemas que el cansancio que da una tirada larga.

 

Tenía contemplado correr algún día los 50 Km, pero nunca pensé que los correría a un mes de haber terminado un maratón, supuse que eran difíciles de cubrir y que lo más difícil serían los últimos 15 km, y no me equivoqué.  Los corrí, los caminé, los completé, los disfruté y sobretodo los sufrí, ese sufrimiento de saber que puedes y una parte de tu cuerpo pide a gritos que ya no más, la angustia de saber que estas cerca de cumplir pero tan lejos para llegar, el saber que has cubierto el 98% y un 2% puede ser la diferencia entre la victoria y la desilusión.  Solo quien está dispuesto a pagar el precio físico por ese 2% sale victorioso, aunque sea el último en llegar pero triunfante por la magnitud del esfuerzo.

 ¿Y saben que pienso ahora de correr distancias mayores a 42.195 km?…. Que lo volveré a hacer si Dios me lo permite el próximo año  Jejeje… endorfino-masoquista creo yo.