Ave fénix

Desvelado porque ahora la jornada laboral se prolongó casi hasta ver el amanecer, dormí 4 horas (casi mi tarifa diaria), me levanté a llevar a mi niña a la escuela y de ahí a correr. Que delicia es retomar un buen trote no a ritmo de recuperación pero si sintiendo algunos desalientos. Recórcholis!!!! Me siento como la mítica ave fénix, resurgiendo de entre las cenizas. 11 kilómetros cayeron a mis piernas en tan sólo 59 minutos, con latido excedidos a 160 bpm. Lo dicho resurjo de entre las cenizas, no por mucho tiempo antes de que en cenizas quede por quemar el motor.

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