Siempre hay un inicio…

Pues bien, empecemos esta página, como soy hombre de pocas palabras hoy solo diré que estoy colocando algunos enlaces hacia los blogs que he seguido durante un tiempo y que me han motivado para convertirme en un corredor promedio, es decir, sin aspirar a correr a 3’10” el kilómetro, pero si esforzarme por romper marcas personales. Aclaro que los links los puse sin permiso (aún) de los propietarios de los sitios, por lo que espero no invadir severamente terreno ajeno, si hay algún inconveniente favor de hacérmelo saber para corregir mi atrevimiento.

Recientemente me apunté al Maratón de la Ciudad de Mexico en su XXV aniversario, fue un logro terminarlo en 5:07 hrs., y lo veo de esta manera porque fue mi primer carrera como competidor y por la distancia, esto a 1 año de haber comenzado a correr. Me siento satisfecho en gran medida, porque no me sentí agotado ni “machacado” por el evento, y gracias a Dios ninguna lesión durante el entrenamiento ni después de la competencia.

Las razones que me orillaron a ser corredor y a cubrir esa distancia considero que son 2 primordialmente:

  • Por cuestiones de salud. Mido 1.64 cm y hace un año pesaba en torno a los 74 Kg, que con ese sobre-equipaje hasta amarrarme los zapatos se me complicaba, por tal motivo mi tío que es Medico General me recomendó seriamente mayor actividad física, así que me decidí a trotar 3 veces a la semana, al menos 30 minutos cada vez. Al inicio eran trotes de 10 minutos y 20 minutos de recuperación recostado en una banca del parque. Así poco a poco hasta que en promedio mantenía los 30 minutos, a una vertiginosa velocidad de 8 min/km.
  • Varios meses después un evento que me marcó con el golpe más fuerte que da la vida. El nacimiento de mi hijo (el segundo, ya que tengo una niña de 4 añitos) cuando tenía 26 semanas de gestación y que durante casi 2 meses luchó por mantenerse con vida, lamentablemente una infección severa mermó sus fuerzas y falleció. Esto me dejó una gran enseñanza (ni que decir del dolor); no importa si eres grande o pequeño, fuerte o débil, todos buscan algo en la vida (incluso la vida misma), lo que importa y le da valor a la persona es la capacidad para no darse por vencido.
  • En los últimos minutos antes de que lo desconectaran del respirador, su corazoncito y pulmones habían dejado de funcionar, fue ahí donde le prometí a mi hijo que correría un maratón (distancia que consideraba inalcanzable por mi condición física) no a cambio de un milagro, pero si en homenaje al valor y coraje que me mostró durante esos casi 2 meses.

Me metí de lleno a buscar en internet planes de entrenamiento y de forma anticipada me inscribí en el Maratón de Mexico casi el mismo día que encontré la convocatoria.

Cuando arranqué el plan de entrenamiento pesaba 72 kg y solo corría 3 veces a la semana no más de 30 minutos. Aumenté a 4 días y me quedaban 20 semanas para el 26 de Agosto.

Aumentar el kilometraje en los días de carrera largas fue duro, pero siempre tenía la imagen de mi pequeño, lo que me daba fuerzas para no dudar en completar el programa del día.

Cambié mis hábitos alimenticios paulatinamente, de tortas, tacos, gorditas y refrescos, cambié a frutas y verduras, agua y pocos alimentos procesados, bajé la cantidad de grasas y proteínas aumentando los carbohidratos para que nunca me faltara energía.

Llegó el 25 de Agosto y recogí mi paquete de corredor, cumplí sin excederme en el plan que bajé de internet para cubrir un maratón de 4:30 a 5:00 hrs, y en gran medida a la alimentación y a los rodajes largos presentaba ya un peso estable de 64 kg.

Fue una carrera en la que vi de todo, una persona lleva una imagen de la Virgen de Guadalupe a sus espaldas, otro persona corría con una playera a forma de banderín que textualmente decía “Silvia: Estoy loco por ti”, algunos más tenían escrito a mano en la parte trasera de la camiseta “Voy a ser Papá”, “Este va por ti Papá…”. Reflexioné un poco, pensando el porque no me había puesto un letrero semejante a: “Hijo voy a cumplir mi promesa” ó “Pequeñín, si muero en el intento, allá me esperas”, sacudí mi cabeza al cruzar el Km. 5, me convencí de que no era necesario que el mundo supiera porque estaba ahí, era una promesa personal y que solo la había compartido con mi esposa, finalmente era un corredor más entre la multitud. Hubo momentos de flaqueza al pasar los últimos kilómetros pero la imagen de mi pequeño me mantuvo en la convicción de no abandonar.

Como ya lo comenté terminé el maratón en 5:07 hrs, en la meta mandé un beso al cielo y casi rompo en llanto al gritar internamente “HIJO, ESTO FUE LO QUE TE PROMETI, GRACIAS POR TU BREVE VISITA Y TAMBIEN POR ENSEÑARME A NO DARME POR VENCIDO, DESCANSA EN PAZ”.

Escribo estas palabras y aún se me escapan un par de lágrimas.

No dejaré de correr mientras mi cuerpo y Dios me lo permitan.

— Lo bueno es que soy hombre de pocas palabras !!!! ——

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Esta entrada fue publicada en Personal.

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